El artista que visibiliza a la comunidad LGBTIQ+ mexicana

Conoce el trabajo de Satanás Cabriales; sus fotografías representan la violencia y la discriminación con la que vive la comunidad LGBTIQ+ mexicana.

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No es novedad mencionar la violencia y la discriminación que vivimos dentro de México por ser miembros de la comunidad LGBTIQ+. Los derechos de diversidad sexual son ignorados en este país, la discriminación laboral es latente, voces de la comunidad son silenciadas y los casos de asesinato por homofobia son invisibilizados. Los números de muertes, acoso, violencia verbal y física me parecen abrumadores. Durante años he buscado artistas que transmitan un mensaje de aceptación mediante el arte y hoy quiero hablarte de Satanás Cabriales, fotógrafo y estilista mexicano que nos comparte sus vivencias siendo parte de la comunidad y nos invita a conocer su lucha en una sociedad de rechazo.

Satanás Cabriales ha buscado darle visibilidad a los obstáculos que enfrentan a diario miembros de la comunidad con un enfoque melancólico y con la crudeza de sus experiencias viviendo en México, acompañado de textos que él escribe y con los que acompaña con sus  fotografías, hace preguntas como ¿Qué te hubiera gustado que te dijeran antes de salir del clóset?, o ¿Cuándo fue la primera vez que te agredieron por una conducta inadecuada respecto a tu género? Así es como el artista abre el diálogo con aquellos que han vivido una experiencia discriminatoria y violenta e invita  a la sociedad en general a reflexionar.

“La primera vez que alguien me preguntó que si era “joto” yo no entendía a qué se referían, ¿Por qué a la gente le interesa tanto nuestras vidas?, ¿Por qué les causa tanto conflicto ver algo diferente? La primera vez que alguien me preguntó si era joto (ya en la secundaria, cuando sabía a lo que se referían) sentí que se me caía el mundo. Trabajé tanto, por tanto, tiempo. Trabajaba constantemente 7 días a la semana analizando cada movimiento que hacía, cada tono y cada palabra que salía de mi boca, cada manierismo y cada pensamiento que compartía. Tanto trabajo, tanto cansancio que me había provocado, echado a la basura. Alguien me preguntó si yo era joto. Lo descubrieron. Ya me chingaron.

Yo me los chingué

La primera vez que tomé a un hombre de la mano, ¡no mames! Todavía me acuerdo como sentí arribita del ombligo. Estiró su mano hacia mí, en la calle de una ciudad vecina y me dijo que nos tomáramos la mano como una broma para todos los demás que no nos conocían. Agarré su mano, áspera y firme. Me reí poquito. Él pensó que era una broma divertida, pero ese día entendí muchas cosas sobre mí. 

La primera vez que alguien me regaló una flor, yo estaba en mi facultad cuando él me habló para que lo viera afuera de la biblioteca. Fui a verlo y tenía unas flores en la mano. “No mames que son para mí”, pensé. Me acerqué. ‘Vi estas flores y me acordé de ti’, me dijo. Luego se llenó mi cara de un calor increíble y le di un beso en la boca. Sabía a jugo de naranja. No supe cómo explicarles a mis amigos de dónde venían esas flores.

La primera vez que entendí una canción de amor estaba en una mesa chiquita, en el bar de una mujer que se llama Alba. Alba se acercó a decirnos que nos veíamos muy enamorados, y que nos iba a cantar una canción. Se subió al escenario y empezó a cantar. Enrique me agarró la mano fuerte y lo voltee a ver a los ojos, en eso Alba me puso el micrófono cerquita de la boca y canté: ‘Toda una vida estaría contigo, no me importa en qué forma, ni dónde, ni cómo, pero junto a ti…’ Se me salió una lágrima y le di un beso. Había escuchado muchas veces esa canción, pero no fue hasta esa noche cuando entendí a lo que se refería. Esa fue la primera vez que entendí una canción de amor.

Está bien cabron que nosotres como comunidad LGBTIQ+ podamos hacer que el hecho de amar, se convierta en un acto político y de resistencia. Somos afortunados de poder usar el amor para resistir a un sistema que nos repite constantemente que lo que hacemos está mal, que ‘así no es como debe ser’.”

– Satanás Cabriales.

El artista ha tenido distintas colaboraciones con revistas y diseñadores mexicanos. Entre ellas se destaca una colaboración con I-D, donde quiso crear un grupo de amigos ficticios para hablar del sentido de la comunidad. El casting de modelos lo realizó vía Tinder, eligió a un grupo de cinco mexicanos con contextos sociales distintos. La sesión fotográfica superó sus expectativas con el casting elegido. Mencionó que la representación de esos cinco rostros había sido muy importante para él, ya que siendo niño/adolescente, no habían figuras con las que se identificara dentro de los medios de comunicación.

“Si cuando yo estaba creciendo hubiera sabido que había más gente como yo, las cosas hubieran sido distintas.”

– Satanás Cabriales

El arte de Satanás Cabriales nos brinda cobijo y nos recuerda la unión en la comunidad. ¡Resiste, eres válidx, amadx, hermosx y tienes que ser respetadx!

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