Ídolos Oxidados

Presentamos nuestra primera portada de julio: inclusión, transformación y aceptación del Ser, creada por el artista Salvador Loza.

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La portada, con el nombre Ídolos oxidados, está inspirada en los cuatro artículos destacados del mes: Ser libre es vivir sin miedo, de María Barrios; El derecho a la autotransformación, de Miranda Moral; Las Gardenias de Tepito, de Natalia Aguilar, y Pertenecer a un hogar, de Majo Monav. Elegidos todos ellos con la intención de incentivar a nuestros lectores a la inclusión, transformación y aceptación del Ser.

Salvador Loza es un artista multidisciplinario fundador de Vngravity, una galería dedicada al arte digital, con el objetivo de exponer su trabajo y el de otros artistas de forma más inmediata a un público más amplio sin las limitaciones convencionales de un museo o una galería física. Loza explora distintas disciplinas artísticas y no busca quedarse en un solo estilo o temática. Esta entrevista es una reflexión acerca de cómo nos volcamos cada vez más hacia lo digital, a lo no presencial de forma física; pero también a las limitaciones y obstáculos a los que este arte se enfrenta. 

En cuanto a la portada de esta edición, Loza nos cuenta:

Se realizó una intervención sobre la pintura Desembarco de Colón, de Dióscoro Puebla, un momento importantísimo en nuestra historia y la de la “colonización”. Creo que en ella existen muchos de los símbolos e ideas que hoy están en tela de juicio y empiezan a encontrar su fin. Mi obra se llama Ídolos oxidados, esto hace referencia justo a eso: a cómo estas ideas y personajes se oxidan, cómo los monumentos empiezan a caer pues son representantes de una historia que queremos cambiar y que empezamos a enjuiciar, que justo ahora ha encontrado una sociedad que se ha dado cuenta del mal que causa seguir normalizando estos discursos y “héroes”. Hoy la historia está en tela de juicio para dar paso a un futuro con diferencias culturales, éticas y morales; es un momento de rompimiento intenso, pero muchos de nuestros males como sociedad vienen de las prácticas realizadas por personajes como Colón y la iglesia que lo apoyó. Ya era hora de hacer una revisión exhaustiva de nuestras inercias sociales que llevan con nosotros bastantes años.

¿Cómo comenzó tu carrera?

Salvador Loza: Primero estudié diseño, pero no quería estudiar eso realmente. De ahí me pasé a La Esmeralda en donde estuve dos años, pero me corrieron. Mi acercamiento al arte digital se dio en los museos, pero más específicamente en el Museo Tamayo. Ahora acabo de terminar una especialidad en dirección de cine, quería cambiar un poco de ambiente y ampliar mi espectro creativo. Mis ideas ahora se conectan con la lógica cinematográfica.

¿Cómo supiste que querías dedicarte a esto?

Salvador Loza: Siempre me ha gustado y he tenido facilidad para hacerlo; solamente me he movido continuamente de disciplina, no me gusta quedarme estático en un solo proceso. Me gusta diversificar mi obra y mis ideas, generalmente en el ámbito del arte.

¿Cuál es tu fuente de inspiración?

Salvador Loza: Me inspiro en muchos artistas y temáticas. Lo que realmente me interesa es ir más allá de una sola disciplina, y los artistas que me interesan son multidisciplinarios; los que me inspiran siempre guardan una visión crítica de su realidad: Bill Viola, Oscar Wilde, Kubrick, Giovanni Papini, Buñuel, Geoffrey Lillemon, Francis Bacon, entre otros que se me olvidan pero que ahí están, en algún lugar de mi memoria.

¿Sientes que el arte digital te permite crear sin limitaciones?

Salvador Loza: Claro, aunque siempre las hay. Pero, más allá de la facilidad de no tener que estar comprando materiales y las limitantes que esto implica –empezando por lo económico–, existe una factibilidad de hacer cosas en la computadora y, al mismo tiempo, compartirlas de forma más sencilla. Yo hago lo mío, lo comparto y listo, desde mis propias plataformas. No soy dependiente de un sistema lento, envidioso y hermético para crear y mostrar mi obra. 

¿Cuál es tu opinión sobre las galerías digitales en contraste con las físicas?

Salvador Loza: Justamente mi proyecto de Vngravity empieza haciendo exposiciones en Internet para ampliar el panorama y no tener que esperar espacios en museos o galerías. Se trataba de abrir un espacio propio que no dependiera del otro. Definitivamente algo que es mejor en los espacios digitales son los costos de producción, y que la virtualidad es un incentivo para la creatividad debido a que es posible trabajar con imaginarios y piezas que serían muchas veces imposibles de llevar al panorama de lo tangible. Las galerías suelen irse por la venta, lo que vende se muestra, por eso se encuentran muchas piezas mediocres: impera la dejadez, lo vacuo, lo pop, se vive del arte que ya se normalizó; la mayor parte de las veces vas a ver copias de las copias y artistas que no son disruptivos o arriesgados sino cómodos para la venta; en parte lo entiendo, pues muchos pagan rentas en zonas cool. En el ambiente digital se pueden mostrar proyectos más innovadores y complejos que en la mayoría de las galerías porque no dependemos tanto de lo económico o lo tangible para proponer y crear. Hay menos obstáculos para una creación más libre.

¿Consideras que ha habido cambios relevantes en el mundo digital que afectaran la evolución de tus proyectos?

Salvador Loza: Pues el primero fue la realidad virtual: antes de que fuera accesible yo pensaba en poder lograr ese tipo de panoramas, lo que me generó un interés muy grande, y así empecé a desarrollar ideas y piezas con ese medio. La realidad virtual definitivamente es muy nueva y el proceso creativo que sugiere también lo es. La narrativa, la navegación, la inmersión son temas que antes no se podían tomar de la misma forma, y esta tecnología lo hace posible. Seremos pioneros de este arte por la suerte de que esta tecnología naciera en nuestro camino; lo mismo con las realidades mixtas.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Salvador Loza: No sé, jaja, son diferentes. Lo que me ayuda a tener ideas es la investigación: no siempre estoy con una línea de investigación clara, a veces sólo surgen las ideas; no siempre las buenas ideas surgen de una investigación, éstas pueden ser consecuencia de una noticia corta, y de ahí surge algo. Me gusta informarme, ver diferentes puntos de vista: eso amplía mi visión y creo que le da mayor complejidad a las piezas. Dependo de mi suerte y creatividad para hacer lo que hago, no creo que exista alguna forma de búsqueda de ideas; algunos sí tienen su forma, a mí me gusta ponérmela más difícil: tratar de generar una obra con mayor personalidad, que me sitúe en un plano donde no siempre me debo sentir cómodo.

¿Cuál es la principal temática en tu obra?

Salvador Loza: Me gusta el arte crítico, creo que todo buen arte lo es. Mi trabajo ha tenido varias facetas, por el momento hay algunos temas que me gusta explorar más como la ecología, el aspecto social hacia una visión del futuro, el devenir. Me interesa explorar el qué va a pasar con nosotros como sociedad y planeta, la incertidumbre hacia eso es un tema que incentiva el trabajo artístico. A últimas fechas me interesa mucho el tema del dualismo, en específico la idea errónea de que somos seres con alma. Estoy leyendo a Owen Flanagan, quien es muy crítico con la visión dualista y sus efectos en la sociedad.

Otro tema recurrente es el de la muerte, pero no es algo que me guste representar con la iconografía clásica. Me gusta explorar la idea e incorporar elementos que para mí tengan sentido dentro de la obra final. Creo que mi trabajo es una especie de situación abstracta, el desmontar un concepto o una idea básica de representación para crear algo nuevo.

A últimas fechas me he sentido muy relacionado con el arte “extemporáneo”, término acuñado por el curador Toke Lykkenberg, y que trata de un arte que no se sumerge en lo contemporáneo para su realización, sino en el abandonar la facilidad de representación del presente para proponer desde una revisión al pasado, que por consecuencia inspira el futuro y otras temporalidades con nuevas formas y paradigmas, pero con acercamiento a la ciencia, la tecnología y los nuevos descubrimientos acerca de nuestra especie y la naturaleza. Creo que es un interés que ha estado conmigo y mi obra siempre, pero este término lo describe muy bien.

La revolución digital ha cambiado el paradigma de la relación entre el artista y el espectador. ¿Qué tipo de relación artista-espectador se produce en tus obras?

Salvador Loza: Cuando hago realidad virtual, sí, porque se entra a un panorama 360º, se vuelven parte de la obra: la visitan y pueden tomar decisiones, obviamente acotadas por la obra, pero con mayor libertad que en otros casos del arte. Es estar inmersos en la idea de alguien más. Con la realidad aumentada creo que es más una relación de impacto con el objeto de que se virtualice en el panorama real tangible, pero es muy similar a lo que pasa con la escultura. Cuando hago obra digital estática, como lo son imágenes y demás, pues está la pantalla de por medio o una impresión; ahí no cambia tanto la experiencia a lo que pasa en un museo.

Lo que me gusta es que con los medios digitales se puede compartir el trabajo con cierta horizontalidad y romper algunas barreras fronterizas, se hace más sencillo el mostrar tu trabajo y puedes acceder a públicos diversos. Siento que en la actualidad, y por la emergencia sanitaria, el aspecto digital ha resurgido más por necesidad que por creatividad; por lo menos en mi caso me ha obligado a volver. Yo quería entrarle al cine para salir y hacer cosas con otro tipo de personas en un ambiente menos controlado, con más humanos que máquinas a mi alrededor. Pero este interés por lo digital, debido a la pandemia, no se da en un aspecto creativo revolucionario, la mayor parte se cuelgan de plataformas ya existentes para simplemente mostrar sus trabajos o hacer exposiciones.

No veo mucha creatividad en esto ni tampoco mucho interés; veo más supervivencia que innovación, en relación al arte.

No soy de los que piensen mucho en el espectador cuando hago obra: pienso en mi idea y de ahí surge lo demás; las diferencias están en la tecnología y en el medio por el que se comparten, ahí se encuentran las verdaderas diferencias de esto y la relación con el público. Pero, más allá del medio, para mí está la idea. Por eso me gusta ser multidisciplinario.

Salvador: muchas gracias por la entrevista, creo que lograste replantear muchas dudas sobre el arte digital; por ejemplo, la facilidad de llegar a un público y que esto sea de forma más abierta, sin tantos obstáculos por parte del espacio a exponer, pero también cómo enfrentan muchos retos a la hora de legitimar y darle seriedad a las piezas.

Te agradecemos por el tiempo que nos diste y por la portada de esta primera edición.

Gracias por la entrevista a ti y a Visual Aggression. Y veamos adónde lleva este nuevo camino que nos toca a todos vivir.

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