La fotógrafa mexicana que ha tomado las calles de N.Y.

Jordana Bermúdez, la fotógrafa que busca la equidad de género y romper con los roles tradicionales que encapsulan a mujeres y a personas no binarias.

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Después de vivir toda su vida en México y vivir las injusticias que se generan en torno al género femenino, Jordana Bermúdez ha virado su carrera de fotógrafa profesional para darle voz a ciertas minorías. Ella lucha por los derechos de personas que se identifican a sí mismas como mujeres, no binaries, a la comunidad LGBTIQ+. Así como desmantelar los roles de género tradicionalistas. A través de sus proyectos llenos de pasión y ambición artística excepcional ha sido capaz de crear y diseñar planes de trabajo que no solo apuntan a ser visiblemente bellos, si no a llevar al público a cuestionarse, así como invitarlos a la reflexión en torno a dichas problemáticas. 

Tuvimos el privilegio de poder platicar un poco con ella acerca de sus proyectos y que nos diera una probadita de lo que es el arte a través de su lente.  

V.A: ¿Cómo fue que decidiste tomar el camino de la fotografía? 

Jordana: Estudié Comunicación especializándome en Cine. En la carrera llevaba clases de film y revelaba fotos en el cuarto oscuro; pero mi amor por la foto realmente empezó con mi obsesión por la foto de cine y las historias contadas por medio de películas  y series. También fotos, libros y revistas. Me la pasaba regresándole a las películas y viendo como el fotógrafo contaba la historia, lo mismo con las revistas y libros, siempre he tenido la curiosidad e interés por analizar cada detalle de la imagen. Por eso, decidí comprar mi primera cámara y  tomar clases de foto para aprender de técnica. Así fue como empezó todo.   

V.A: ¿Qué o quién fue lo que te inspiró a al proyecto de “Girls Can’t Skate”? 

J: Me mudé a la Ciudad de Nueva York hace poco más de año y medio para estudiar el programa de foto documental y periodismo visual en ICP.  Cuando llegué a Estados Unidos, todo era nuevo para mí. Me encontré caminando en las calles y parques de la ciudad en busca de mi propia comunidad y sentido de pertenencia. Siempre he tenido una conexión muy grande con los parques desde que era una niña, era amiga de los skaters y en los parques es donde me sentía segura y donde podía ser yo misma. Así fue donde me encontré con los skateparks y la comunidad skateboarder y cuando hice el primer retrato de una mujer skater. Un par de meses antes vi un documental de Hulu que se llama Minding the Gap, que habla sobre la comunidad del skate y rompe con el silencio y el estigma que predomina en la escena. Desde ahí, decidí que quería contar esta historia contada desde la comunidad all-female y non-binary  y me dediqué a ir a más parques y a conocer a más skaters. Iba a skateparks cuatro veces por semana, escuchaba podcasts de skateboarding, veía documentales y películas, leía artículos y revistas y veía el trabajo de otros fotógrafos de deporte y de skate. Iba a todos los eventos y me hice parte de la comunidad y amiga cercana de muchxs skaters. Incluso terminé viviendo con una de ellas. Lo único que no hice fue aprender a patinar, viviendo en una ciudad donde todo se hace caminando, en metro o en bici, no podía arriesgarme a tener un accidente.

V.A: ¿Qué es lo más interesante que encuentras en la comunidad del skate?

J: La comunidad del skate en Nueva York es muy unida (mujeres y no binarios). Hacen muchos eventos para invitar nuevos skaters, para practicar y apoyarse. Lo que más me llamó la atención fue eso, el skateboarding como un deporte para crear comunidad,  para luchar por la equidad de género y los skateparks como lugares seguros para mujeres y personas que son LGBTIQ+.

Creciendo en un país como México, donde hay 10 feminicidios al día,  donde la violencia  de género y la cultura machista es normalizada , para mí es importante contar historias de igualdad y recordarle a la sociedad que merecemos las mismas oportunidades y derechos que los hombres. 

Fotografía: Jordana Bermúdez, @jbtph

V.A: Nos podrías hablar un poco de tu enfoque artístico en las personas que no se identifican como hombres dentro de la comunidad del skate.

J: Mi enfoque se apega a la foto documental y la intención de plasmar la realidad en una imagen fija.  No hago mucha dirección y jamás le voy a decir a las personas que fotografío cómo posar o cómo sostener una patineta. Lo que quiero es retratar la personalidad de cada skater lo más apegado a la realidad posible y que cuando vean la foto, digan: “esta persona soy yo”.

 V.A: ¿Algún fotógrafo o artista que te haya inspirado para iniciar en la fotografía?

J: No recuerdo algún fotógrafo que me inspirara a empezar, pero si te puedo decir algunas fotógrafas que me inspiran ahora, como Marie Tomanova, Peyton Fulford, Gabriella Baez, Sandra Mehl, Koral Carballo, Alicia Vera, Rosie Matheson y Jessica Lehrman, soy super fan de su trabajo. También llevo un rato obsesionada con las películas y la fotografía de A24. Amo Waves, Florida Project, Euphoria, 20th Century Women y Lady Bird. 

V.A: ¿Te ves haciendo otro tipo de fotografía o ¿te gustaría experimentar con algún otro estilo?

J: Por ahora estoy interesada en el proceso documental, pero sí me gustaría tratar de expandir mi creatividad y tratar de meterle un enfoque más conceptual, sin alejarme de la realidad y de lo más importante, que es contar una historia y plasmar la realidad en una imagen fija. 

V.A: ¿Al principio tenías un propósito acerca de este proyecto o se fue dando sobre la marcha?

J: Al inicio mi única intención era contar la historia desde la perspectiva de la mujer y las personas que son LGBTIQ+, fuera de eso el proceso se fue dando sobre la marcha. Me considero una persona y una fotógrafa bastante intuitiva y por lo general trabajo de la mano y en forma de colaboración con las personas que son parte de la historia, ya que la historia no es mía y mi cámara es solo la herramienta y mi foto el medio para contar historias e intentar crear una conversación y un cambio social por medio de las imágenes. 

V.A: ¿Cómo fue continuar con este proyecto dentro de una pandemia global?

J: Al principio no sabía si lo iba a lograr. Pero la verdad es que me aferré; la historia me había tomado mucho tiempo ya y estaba totalmente involucrada con las personas que estaba fotografiando y no había forma de que frenara. Lo que tuve que hacer fue tomar fotos en FaceTime y hacer entrevistas por zoom durante el lockdown y colaborar mucho más. Lo que empezó siendo como un proceso frustrante para mí por el hecho de no poder usar mi cámara, al final fue el medio para acercarme más a la comunidad, hacer amigos, conocer a a [email protected] skaters más a fondo y poder entrar hasta sus casas y a las  casas de sus familias. También tuve la oportunidad de “viajar” a otras ciudades de Estados Unidos y a países como Brasil y Noruega y contactar  skaters por medio de redes y conocer gente por medio de FaceTime y hacer sus retratos. Esa experiencia fue increíble para mí y para la historia y creo que es algo que nos ha dado la pandemia, la oportunidad de acercarnos a personas que están lejos, sin necesidad de tomar un vuelo. 

Fotografía: Jordana Bermúdez, @jbtph

V.A: ¿Con tu trabajo intentas crear una comunidad más segura para las personas dentro de la comunidad LGBTIQ+, y cómo? 

J: Creo que mi trabajo es el retrato del esfuerzo que está haciendo la comunidad skater. Con mis fotos, quiero poner el elemento visual para contar la historia y poder mostrarla no solo en Nueva York sino alrededor del mundo. Ese es el poder de la imagen y la comunicación visual; usar tu creatividad para mostrar empatía, y abrir un diálogo con la esperanza de que estas historias puedan hacer un cambio en el espectador y en la sociedad. Yo solo soy el vehículo, pero la historia no es mía y el cambio no lo estoy haciendo yo, sino esta comunidad increíble que lucha día con día  por los derechos de la mujer y  la equidad de género.

V.A: ¿Qué consejo le darías a un artista o fotógrafo emergente ?  

J: Estudiar. Y si se puede, estudiar fuera de tu país y salirte de tu zona de confort. Muchas veces se dice que el trabajo te enseña mucho más, pero en mi experiencia, venir a ICP ha sido la mejor forma de aprender, crear mi propia comunidad, estar en contacto con fotógrafos y editores, crear relaciones y ver el trabajo de maestros y amigos para aprender de ellos y pulir mi propio trabajo con proyectos personales. Creo que otra forma de hacerlo es consumiendo imágenes, viendo el trabajo de otros fotógrafos y artistas por medio de exhibiciones, libros, películas y ponerte en contacto con fotógrafos que te inspiran y que admiras. Creo que la pandemia nos ha dado la oportunidad de mandar un mail y conocer a alguien por zoom al otro día y eso es invaluable. Sobre todo crear comunidad, pedir consejos y apoyo de otros fotógrafos y artistas. 

V.A: ¿Cómo te ves en un futuro como artista, como fotógrafa?  

J: En un futuro quiero seguir conociendo gente, creando conexiones y contando historias. También me gustaría estudiar un MFA de documentary film y video, creo que hay historias que no pueden ser contadas solo con imágenes fijas y es importante poder meter otros elementos como video y audio. 

V.A: ¿Nos podrías platicar un poco acerca de tus nuevos proyectos en puerta?

J: Ahora estoy trabajando en otro proyecto que se llama Miss Orion. Este proyecto fotográfico narra la historia de la comunidad Dominatrix y la lucha por descriminalizar el trabajo sexual en Nueva York, trabajo en colaboración con Miss Orion, quien es dominatrix y stripper de origen Hispano. 

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