Qué es la procrastinación y cómo evitarla

¡Ah, la procrastinación! El tan humano acto de aplazar algo para el futuro, que ha pesar de saber que es una mala idea, lo hacemos de cualquier manera.

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No hay nada mejor para nuestro bienestar que disfrutar del presente, porque simplemente ninguno de nosotros tenemos un futuro asegurado, todos lo sabemos y aún así elegimos dejar desde tareas sencillas hasta pendientes importantes para después, cuando tengamos más tiempo o más “ganas”.

Pasa también que antes de ponernos a hacer algo que no creemos tan importante en el momento, o que sabemos nos causará ansiedad, estrés o algún otro sentimiento negativo, lo aplazamos. Este aplazamiento viene con un bienestar inmediato (por naturaleza preferimos lo que nos hace sentir mejor en el momento instantáneo), pero acompañado por otro pensamiento incómodo y constante de tener algo que hacer, que, si lo dejamos por mucho tiempo, se puede convertir en arrepentimiento porque puede que no volvamos a tener la oportunidad de hacerlo y nos quedamos con el “what if” de cuando haberlo concluido cuando tuvimos la oportunidad, en fin, una carga emocional más de la vida cotidiana. Supongo que la frase “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” fue creada para combatir la procrastinación. 

El Dr. Piers Steel, profesor de psicología motivacional en la University of Calgary y uno de los más importantes investigadores sobre la procrastinación a nivel internacional, describe en su sitio web a ese aplazamiento como un acto consciente, pues dice que “La procrastinación solo sustituye a las tareas que tenemos la intención de hacer, pues hay cientos de cosas que podríamos estar haciendo en todo momento y sería muy pesado el pensar que las estamos evitando todas”. La procrastinación es entonces una acción consciente de atrasar hacer algo a pesar de saber que dejarlo para después será peor, es por esto que procrastinar puede ser irracional, pues no tiene sentido hacer algo que sabemos tendrá consecuencias negativas a largo plazo. En su libro “The procrastination equation”, Steel dice que básicamente procrastinamos porque buscamos la gratificación instantánea de, por ejemplo, mirar una película en lugar de preparar una presentación para el trabajo, llegando a la conclusión que podemos dejar de procrastinar sólo con la motivación de tener la gratificación después.

El confinamiento internacional del 2020 ha metido presión en mantenernos activos en casa, en donde normalmente descansábamos, y el lugar que muchas veces habíamos evitado cuando queríamos trabajar productivamente, pues sabemos que es fácil distraerse en casa. Durante estos meses, las redes sociales se han llenado de rutinas de ejercicio, platos de comida hechos desde cero, 3 libros leídos cada semana, screenshots de todas las videollamadas entre amigos, así como el home office en pijama que, sin un horario de oficina, parecía no terminar. Todo esto ha servido para algunos como motivación a mantenerse activos, pero para otros ha sido una presión por ser productivos que afectaba negativamente su estado de ánimo. Aquí entró la lucha en contra de la procrastinación en confinamiento, pues el simple hecho de levantarse de la cama y tener una rutina es un acto en contra de este mal, así como hacer lo posible por evitar las distracciones, pero tranquilamente y teniendo en cuenta que aunque parecen que los días no pasan, mantenerse ocupado con actividades que nos hagan sentir bien (y no necesariamente esas que todos hacen) son parte de nuestra salud mental. 

Procrastination. Illustration for Spirit Magazine by Miguel Montaner, via Behance
Ilustración de Miguel Montaner

Para evitar procrastinación, más que huir de los sentimientos que nos impiden actuar y hacer lo que tenemos que hacer, lo que los expertos recomiendan es aprender a vivir con esos sentimientos negativos y efímeros que al fin y al cabo se van cuando tenemos la satisfacción de haber hecho eso que estuvimos aplazando, que sea esa satisfacción la que nos motive. Podríamos usar la analogía de saltar al agua fría de una alberca, principalmente sentimos miedo y evitamos saltar, y sí, los primeros momentos pueden parecer tortuosos, pero una vez dentro, nos aclimatamos y podemos disfrutar.

La motivación es al fin y al cabo la mejor manera de evitar procrastinar, fijarse metas diarias y pensar en la recompensa al terminar las tareas de esas metas. 

Para explicar mejor la procrastinación recomiendo ver este cortometraje animado de John Kelly:

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